¿Cómo es posible que este término exista? es lo que seguramente te estarás preguntando. Yo tampoco sabía que estas palabras podían estar juntas hasta hace poco que las escuché. Lo primero que se me viene a la mente cuando escucho esto es preguntarme “¿Cómo ser positivo puede llegar a un nivel de toxicidad?” y pues es justo a lo que llegaremos.

Samara Quintero y Jaime Long lo definen como “la sobregeneralización excesiva e ineficaz de un estado feliz y optimista en todas las situaciones. El proceso de positividad tóxica resulta en la negación, minimización e invalidación de la auténtica experiencia emocional humana”. ¡Claro! ahora esto tiene mucho más sentido.

Muchas veces no nos damos cuenta pero estamos rodeados de este positivismo tóxico, la mayoría de las veces que entramos a redes sociales nos rodeamos de esto debido a que pueden llegar a ser poco realistas. Ser positivo es increíble y es una cualidad que en lo personal me gusta mucho trabajar, sin embargo cuando este positivismo se transforma en una red de mentiras es cuando llega a ser problemático.

La vida siempre tendrá bajadas y subidas pero lo que no vemos es que no existirían esas subidas si no bajaramos, a lo que me refiero con esto es que necesitamos un contraste.

Se imaginan como no seríamos tan agradecidos si no existiera este contraste entre lo considerado “bueno” y lo considerado “malo”. Por más cursi que suene no existiría la luz sin la oscuridad. Siempre estarán estos dos lados, es justo por eso que no podemos minimizar y negar emociones que pueden llegar a ser consideradas negativas. Todas estas emociones y experiencias son parte de la vida.

 

Camila Laviada SN.

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